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domingo, 24 de octubre de 2010

Apuntes de Chéjov

"Sofía desagradaba a Iván: huele a manzanas."

"En los hoteles rusos huelen mal los manteles limpios."

"Ivachín sabía filosofar muy bien sobre el amor; pero amar, no."

"No fui yo quien dañó por siempre aquella fuerza; fue ella quien me dejó dañado hasta el final de mis días."

"En su vida, sólo había dos fuentes de verdadera felicidad: los escritores y, a veces, la naturaleza."

"Para la música, él no tiene oído, y para la vida, tampoco. Y aquel que no tiene oído cree que los músicos desafinan y que él es el único en notarlo. Y la vida, créame, sigue su curso natural, nadie desafina, cada uno canta lo que canta y canta lo que debe cantar."

"Él no había sido feliz más que una sola vez en su vida: bajo un paraguas."

"Ella no tenía el hábito de llorar; pero, después de la partida de Fiodor, durante su crisis, cómo lloró."

"Por el honor de su madre, he jurado dar a los otros cuanto tenga. Mi ideal: morir sin un centavo."

"Un hombre honesto llega a sentir vergüenza, a veces, delante de un perro."

"Un hombre no puede vivir sin fe."

Cuaderno de notas (Anton Chéjov)

domingo, 11 de abril de 2010

Tolstoi o Dostoievski (Fragmento)

"... Así pues, aun más allá de sus muertes, los dos novelistas se hallan en posición contraria. Tolstói, el primer heredero de las tradiciones de la épica; Dostoievski, uno de los más importantes temperamentos dramáticos después de Shakespeare; Tolstói, la mente embriagada de razón y de hechos; Dostoievski, el que despreciaba el racionalismo, el gran amante de la paradoja; Tolstói, el poeta de la tierra, de la escena rural y del tono pastoril; Dostoievski, el archiciudadano, el maestro constructor de la moderna metrópoli en la provincia del lenguaje; Tolstói, sediento de verdad, en cuya excesiva búsqueda se destruía a sí mismo y a los que le rodeaban; Dostoievski, que prefería estar contra la verdad que contra Cristo, receloso de la comprensión total y situado en el lado del misterio; Tolstói, que se mantenía en todo momento en el camino real de la vida; Dostoievski, que avanzaba por el laberinto de lo antinatural, por los subsuelos y las ciénagas del alma; Tolstói, como un coloso a horcajadas sobre la tierra palpable, evocando lo real, lo tangible, la totalidad sensible de la experiencia concreta; Dostoievski, siempre al borde de lo alucinatorio, de lo espectral, siempre vulnerable a las intrusiones demoniacas en lo que al fin puede resultar que ha sido simplemente un tejido de sueños; Tolstói, la encarnación de la salud y de la vitalidad olímpica; Dostoievski, la suma de las energía enfermizas y demoniacas; Tolstói, que vio los destinos de los hombres históricamente y en el decurso del tiempo; Dostoievski, que los vio comtemporáneamente y en el vibrante éxtasis del momento dramático; Tolstói, que fue llevado a la tumba en el primer entierro civil que tuvo lugar en Rusia; Dostoievski, enterrado en el cementerio del monasterio de Alexandr Nevski de San Petersburgo, entre los solemnes ritos de la iglesia ortodoxa; Dostoievski, preeminentemente hombre de Dios; Tolstói, uno de Sus secretos adversarios."

"... En la antigua mitología había hombres que eran semidioses; la mitología postdostoievskiana pinta cucarachas que son semihombres."

"...En las "memorias del subsuelo", Dostoievski describe el "tropel de obreros y artesanos apresurados (con los rostros gastados casi hasta la brutalidad"... el trabajo en las fábricas puede borrar los rasgos individuales o el juego de la inteligencia en el rostro de un hombre."

"...Desde las "Memorias del subsuelo" sabemos que la parte de insecto gana terreno a la parte humana."

George Steiner (Tolstói o Dostoievski)

sábado, 30 de enero de 2010

Fragmentos de "Un espíritu prisionero"


"...A Asia nunca la volví a ver. Hay encuentros, hay sentimientos en los que se da todo de golpe y no hay necesidad de una continuación. Porque continuar es comprobar. Ni siquiera dejan nostalgia. La nostalgia (una calamidad) surge cuando no todo ha sido dado por el otro o por mí, por nosotros. El vacío surge cuando se da en exceso a alguien indigno (¡si es digno -nunca es en exceso!). A Asia la sentí desde el primer instante -yéndose, a la larga para mí- perdida. Así se quiere al que agoniza: de una vez -todo, todas las palabras son las últimas-.
El encuentro comenzó con mi incondicional sometimiento, basado en la confianza, con el reconocimiento pleno de su superioridad. De entrada le cedí internamente todos los lugares en los que habríamos podido encontrarnos alguna vez. De manera tan natural como se le cede el lugar a un espectro, a un fantasma: de todas formas atravesará tu cuerpo de lado a lado."

"...Si no quieres celos, ofensas, heridas, daños, no rivalices -entrégate, dilúyete con todo lo que en ti haya de soluble y, de lo que quede, crea una visión inmortal."

"...¡Oh, maravillosa sensatez rusa del dolor!"

"...Miro la mano y sé que es imposible levantarla. El peso de la vida -lo conocemos, pero esto no es la vida -es la muerte. Es el peso puro de la muerte. De toda la muerte en cada uno de los dedos. Habría que levantar la muerte toda. Por eso es imposible levantarla.
No existe un frío así en la naturaleza."

"...Con sólo renunciar -surge tanto de todo..."

"...El habitual no dar con el tono. Nuestra, hasta el momento mismo de la muerte, torpeza en el amor."

"Adios. ¡Brindo por nuestro primer encuentro!
No sé si nos veremos -pero nos comprenderemos.
¡Por la tierra que yo aún no conozco!
¡Y por todo el mar, Rainer -y por mí toda entera!
Envíame una nota para no perdernos.
¡Por el ritmo nuevo, Rainer!"
(A la muerte del poeta Aleman, Rainer María Rilke, amigo y amante)

(Marina Tsvietáieva, Poeta Rusa, 1892-1941)

domingo, 6 de diciembre de 2009

El padre Sergio (Fragmento)

"Ese es el significado de mi sueño. Debería haber vivido como Páshenka y he hecho justo lo contrario. He vivido para los hombres con el pretexto de que vivía para Dios; ella vive para Dios y se imagina que vive para los hombres. Si; una simple acción desinteresada, un vaso de agua que se ofrece sin esperar recompensa, tiene más valor que todos los beneficios que yo haya podido procurar a la gente.

Pero, ¿al menos había en mi el deseo sincero de servir a Dios?- se preguntó; y la respuesta fue-: Sí, pero todo esto estaba mancillado y sofocado por la gloria mundana. Dios no existe para quien, como yo, ha vivido pendiente de la gloria mundana. Tendré que buscarlo".

(Relatos, Lev Tolstói)

jueves, 3 de diciembre de 2009

¡Cómo un hombre tiene tanto poder
que ni siquiera pide ternura!
De cansancio ya no se alzan mis párpados
cuando oigo que pronuncia mi nombre.

(Anna Ajmatova)

jueves, 26 de noviembre de 2009

He aprendido a vivir de un modo simple y sabio

He aprendido a vivir de un modo simple y sabio,
mirar al cielo y rezar a Dios,
y dar largos paseos antes de que anochezca
para ahogar esta inútil ansiedad.

Cuando murmuran los espinos del barranco
y rojo y dorado cabecea el racimo del serbal
entonces compongo versos felices
sobre la vida breve, breve y hermosa.

Regreso. El gato peludo
lame mi mano y tierno ronronea.
y en la torrecilla del aserradero junto al lago
brilla la llama de una hoguera.

Rara vez turba el silencio
el grito de una cigüeña posándose en la casa.
- Y si a mi puerta llamaras,
creo que ni siquiera te oiría.

(Anna Ajmatova)

Noches blancas (fragmento)

" Y no he vuelto a ver a Nástenka. ¿Entristecer con mi presencia su felicidad, ser un reproche, marchitar las flores que se puso en los cabellos para ir al altar? ¡Jamás, jamás! ¡Que su cielo sea sereno, que su sonrisa sea clara! Yo te bendigo por el instante de alegría que diste al transeúnte melancólico, extraño, solitario... ¡Dios mío! ¿Un instante de felicidad no es suficiente para toda una vida? "

(Fedor Dostoievski)

lunes, 23 de noviembre de 2009

LA GRAN POETA RUSA


Anna Andréyevna Gorenko 1889-1966
Su emotivo ciclo en memoria de las víctimas de Stalin, entre las que estuvo su hijo Lev, Requiem (1935-1940), está considerado una obra maestra y un monumento poético al sufrimiento del pueblo soviético bajo la dictadura estalinista.

EL ÚLTIMO BRINDIS

Bebo por la casa devastada,
por el dolor de mi vida,
por la soledad en pareja,
y también bebo, brindo, por ti.

Por el falso labio que me traicionó,
por el frío mortal en los ojos,
porque es el mundo adusto y brutal
y porque no nos ha salvado Dios.

Requiem

Te llevaron al alba,
y fui tras ti como en un entierro.
En el ático oscuro lloraban los niños,
y ante la imagen sagrada se derretía la vela.
En tus labios estaba el frío del icono
y un sudor mortal en tus cejas...¡No lo olvidaré!
Como las viudas de los Streltsy
aullaré bajo las torres del Kremlin.
....................
No, no soy yo, sino otra quien sufre.
NO podría soportarlo. Que un velo
negro cubra lo sucedido,
y que se lleven las linternas...
Noche.
...................
Diecisiete meses hace que grito.
te llamo a casa,
me arrojé a los pies del verdugo,
hijo mío, horror mío.
todo se ha enturbiado para siempre
y no puedo distinguir
ahora quién es el animal, quién la persona,
cuánto tiempo queda para la ejecución.
Y sólo hay flores cubiertas de polvo
y el tintineo del incienso, y huellas
desde algún lugar a ninguna parte.
Y me mira fijamente a los ojos
y me amenaza con una muerte cercana
una inmensa estrella .
.........................
Pasan pronto las semanas.
Lo que sucedió, no lo comprendo.
Cómo a ti, hijo, te contemplaron
las noches blancas en la cárcel.
Y cómo de nuevo te contemplan
con su ardiente ojo de gavilán.
Y de tu alta cruz,
y de tu muerte, hablan.
...................
Y cayó la palabra de piedra
sobre mi pecho todavía vivo.
No importa. Estaba preparada.
De alguna manera me las apañaré.

Hoy tengo que hacer muchas cosas:
hay que matar la memoria,
hay que petrificar el alma,
hay que aprender de nuevo a vivir.


A su hijo (Anna Ajmátova)

Crucifixion

1
Un coro de ángeles glorificó esta hora grandiosa.
Y los cielos se fundieron en el fuego.
Al Padre dijo " ¿Por qué me has abandonado?"
Y a la Madre. "No llores por mí".

1940
Casa de Fontanka

2

Magdalena palpitaba y sollozaba.
El amado discípulo se petrificaba,
pero allí donde en silencio la Madre estaba
nadie osaba mirar.

1943
Tashkent

(Anna Ajmatova)

Sin titulo

¡Dos manos tiernamente puestas
en la cabeza de una niña!
Me habían sido regaladas
-para cada mano, una- dos cabecitas.

Pero apretándolas con ambas,
con furia- cómo pude-
a la mayor arrebaté de las tinieblas,
y a la menor no logré salvar.

Dos manos – acarician y alisan
tiernas cabezas, sedosos cabellos.
Dos manos-y una, en una noche,
resultó superflua.

Rubia- cuellecito fino-,
diente de león en su tallo.
Aun no he llegado a comprender
que mi niña yace en tierra.

(Anna Ajmatova)

En vez de dedicatoria

Con las olas vago y me oculto en el bosque,
en el puro esmalte del cielo aparezco,
la separación podré soportarla,
pero el encuentro contigo, apenas.

(Anna Ajmatova)

Sin titulo

NO, NO sabemos despedirnos.
Hombro con hombro, seguimos caminando.
Ya empieza a caer la noche.
Yo, silenciosa; tú, pensativo.

Entramos en la iglesia, vemos
bodas, funerales, bautizos.
Sin mirarnos, salimos: ¿por qué
somos tan distintos de los otros?

O nos sentamos sobre la nieve pisada,
en el cementerio, y suspiramos dulcemente.
Con un palito dibujas palacios
donde estaremos juntos siempre.

(Anna Ajmatova)

El visitante

EL VISITANTE

Nada ha cambiado: a las ventanas llegan,
junto a la mesa, menudos copos de nieve.
Y también yo soy la misma.
Pero alguien ha venido a mí.

“¿Qué me pides?”, le pregunté.
Respondió:”Estar contigo en el infierno”.
Me reí: “Oh calla, no seas pájaro
de mal agüero para los dos”.

Alzó entonces su mano demacrada
y suave acarició las flores:
“Dime cómo te besan.
Dime como besas tú”.

Sus ojos aletargados
no perdían de vista mi anillo.
En su rostro sereno, maligno,
no se movía un músculo.

Oh, ya lo sé: él saboreaba-vivo
e intenso- el placer de presentir
que no había de oponer nada,
que nada le podía rehusar.

(Anna Ajmatova)

Sin titulo

Apreté las manos bajo el velo oscuro…
- ¿Por qué estás tan pálida hoy?
- Con áspera tristeza
embriagué a mi amado.

¿Cómo olvidarlo? Salió tambaleante,
prietos los labios por el dolor.
Bajé tras él volando
hasta llegar al portal.

Sin aliento grité: -Era broma
lo que te dije; si te vas, moriré-.
Sonrió con calma extraña:
- No te expongas al viento.

(Anna Ajmatova)

Sin titulo

Mis versos te son indispensables…
Ya te las arreglarás para vivir sin ellos.
Y es que no me queda ni un gramo de sangre
que no haya absorbido su amargura.

Quemamos los dorados, espléndidos días
de una vida imposible,
y no susurran las hogueras de la noche
nada sobre un encuentro en la patria celestial.

De nuestra grandeza
fluyó una ola fría
como si, temblando, leyéramos un nombre
en una lápida misteriosa.

No contemplar la separación para siempre
hubiera sido entonces mejor: a muerte.
Es casi seguro que nunca nadie
fue más separado que nosotros.

(Anna Ajmatova)

Otra cancion

Cómo resplandecía y cantaba
el milagro de nuestro encuentro,
yo no quería desde allí
volver a ninguna parte.
La dicha en vez del deber
era mi amarga delicia.
Nada me pedía que hablara
y hablé largamente.
Que la pasión ahogue a los amantes,
que exigen respuesta,
tú y yo, amor, solo somos
almas en los márgenes del mundo.

(Anna Ajmatova)

En un sueño

Esta negra separación inacabable
La sobrellevo igual que tú.
¿Por qué lloras? Mejor dame la mano,
prométeme venir a visitarme en un sueño.
Somos tú y yo, como dos montañas…
No nos encontraremos , tú y yo, en este mundo.
Si sólo me enviaras, al filo de la media noche,
un saludo con una estrella.

(Anna Ajmatova)

Realidad

Fuera del tiempo y fuera del espacio
todo lo veo a través de la noche blanca:
los narcisos en el vaso tallado, sobre tu mesa,
el humo azul del cigarro,
y el espejo que, como agua clara,
podría reflejarte ahora.
Fuera del tiempo y fuera del espacio…
Pero tú tampoco me puedes ayudar.

(Anna Ajmatova)

Sin titulo

Pensábamos: qué pobres somos, no tenemos nada;
pero al ir perdiendo una cosa tras otra
-de modo que cada días se transformaba
en memento, Día de los difuntos-,
comenzábamos a componer canciones
sobre la gran generosidad de Dios
y sobre nuestra antigua riqueza.

(Anna Ajmatova)